Simone Moro cae en una grieta en el Gasherbrum I

Simone Moro cae en una grieta en el Gasherbrum I

La expedición que pretendía coronar el Gasherbrum I (8.068 msnm) y el Gasherbrum II (8.035 msnm) en temporada invernal, compuesta por los italianos Simone Moro (52) y Tamara Lunger (36), se vio abruptamente interrumpida en la jornada dominical, al caer Simone Moro en una grieta.

Moro que tiene a su haber ocho de las cimas sobre ocho mil metros, cuatro de ellas en temporada invernal. Marchaba tras Tamara, tras pasar una grieta que los detuvo a la entrada del plateau, Moro, cayó en una grieta de 50 centímetros que se encontraba oculta y cayó por 20 metros. Lunger apenas pudo frenar (a costa de su mano que se vio estrangulada) los 90 kilos de Moro y su mochila.

La rápida reacción de Moro, le permitió asegurar su posición, para evitar seguir cayendo. Ésto, junto a la ayuda de Tamara, le permitió salir por sus medios.

En el Campo Base, se organizó una rápida evacuación y exámen médico.

“Estuvimos muy cerca de un epílogo trágico y desastroso tanto para Támara como para mi. Salimos de la cascada de hielo, pasamos la última gran grieta y nos dirigimos al plateau. Al acercarme a una grieta, me puse en posición como siempre para asegurar a Tamara, quien la cruzó primero y luego fue a la zona de seguridad, 20 metros más allá de la grieta. Luego, fue mi turno, y después de una fracción de segundo, un abismo se abrió bajo mis pies y caí. Tamara sufrió un tirón tan violento que literalmente voló hasta el borde de la grieta, mientras yo caía libremente boca abajo durante 20 metros golpeando con las piernas y nalgas contra las cuchillas de hielo del abismo sin fin donde seguí descendiendo. No más de 50 cm de ancho, en completa oscuridad”, narró en sus redes sociales Simone Moro.

“Arriba, Tamara tenía la cuerda rodeando su mano y la apretó como un tornillo causándole un dolor y entumecimiento insoportables. Estaba en la oscuridad y ella se deslizaba lentamente por el borde de la grieta, Complicado además por el hecho que llevaba raquetas para la nieve”, agregó Moro.

“Me las arreglé con una mano para poner un primer anclaje muy precario y, mientras sentía que descendía lentamente hacia el abismo, tuve la lucidez de tomar el tornillo de hielo que tenía en mi arnés y asegurarlo en la pared lisa y dura de la grieta. Ese tornillo impidió resbalar y probablemente derribar a Tamara en la grieta. A partir de ahí, casi dos horas después pude subir en tracción de piolet toda la grieta, completamente en la oscuridad y empotrado entre dos paredes de 50 cm de ancho”, complementó Simone Moro.

Finalmente el italiano señaló: “Temblando y con mil moretones, abracé a Tamara que también estaba llorando por el dolor en su mano. Mientras yo estaba escalando, ella había logrado montar un buen punto de recuperación y asegurarme mientras estaba escalando los 20 metros de interminable hielo liso. Bajamos al Campamento Base, al que ya habíamos alertado y tranquilizado por radio. Hoy organicé la evacuación con una solicitud de revisiones médicas para los dos. En esta jornada los dolores son más fuertes y la mano de Tamara está parcialmente insensible, inutilizable”.

Por su parte Tamara Lunger, describió de esta manera lo sucedido: “Estaba a punto de ponerme en posición de half boat, para asegurar a Simone y que cruzara, dio su primer paso y de repente desapareció en el agujero, Mi mano se estranguló con la cuerda y volé a medio metro del hoyo. Hice todo y más, el tiempo parecía infinito y al final pude olvidar mis pensamientos de muerte. ¡Gracias a Dios! Ambos trabajamos duro para sacar a Simone. Ahora estamos a salvo, la mano lo ha pagado en gran medida, porque sostuve con mi pulgar los 90 kilos de Simone, más la mochila durante al menos 2 minutos. Grité como si me estuvieran asesinando, era consciente de lo que estaba pasando. Hice todo el trabajo con una mano, entre confianza y lágrimas”.

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