Los chilenos fallecidos en un ochomil.

Los chilenos fallecidos en un ochomil.

Desde temprano en la historia de los ochomiles y su intento por escalarlos ha habido presencia chilena. La primera, en 1954, una expedición argentina al Dhaulagiri, donde Roberto Busquets fue el primer nacional en aventurarse a los Himalayas.

En 1972-73, fue el turno de los militares Arturo Aranda y Baltazar Catalán, quienes fueron parte de una expedición italiana al Everest.

En 1979, se realizó la primera expedición 100 % chilena y de paso la primera cima para el país. Fue en el Gasherbrum II.

Han pasado casi 67 años, donde ha habido éxitos, alegría, cumbres no alcanzadas, y también de esas noticias que nadie quiere dar: muertes.

Cuatro son los chilenos que han fallecido en uno de los ochomiles. El primero de ellos fue en la segunda expedición al Everest, organizada en 1986 por la rama de montañismo de la Universidad Católica, a través de territorio tibetano. Todo marchaba bien, hasta que el 16 de agosto una avalancha los sorprendió  cuando estaban a 7400 msnm y que no le dio tiempo de protegerse a Víctor Hugo Trujillo, quien cayó de forma casi vertical, 700 metros, falleciendo en el acto y quedando sepultado para siempre en el lugar.

En 2001, la rama de montañismo de la Universidad de Santiago, hizo cumbre en el Gasherbrum I, pero en el descenso los pilló una tormenta de viento blanco, que provocó una caída fatal a Claudio Gálvez, director técnico de la rama.

En 2019, Rodrigo Vivanco, hace historia al llegar a lo más alto de la tercera montaña más alta del mundo: el Kanchenjunga, pero en la bajada, no se sabe bien que pasó, pero no pudo bajar por sus propios medios, y quedó para siempre en la montaña.

Juan Pablo Mohr, según los expertos, estaba llamado a ser el primer chileno en alcanzar los 14 ochomiles. Ya tenía a su haber el Annapurna, el Lhotse, el Everest, el Dhaulagiri y el Manaslu. Finalizando el 2020 viajó a Pakistán por un ambicioso proyecto: el K2 invernal. El mismo día que los sherpas hacían cima, la cordada de Mohr, el español Sergi Mingote cayó y murió. Fue un golpe duro para JP, quien anunció que buscaría la cima en honor a su compañero. Para eso, se unió a la italiana Tamara Lunger, con quien en la siguiente ventana de buen tiempo iniciaron el ataque a cumbre.

En el Campo 3, la mayoría de los muchos escaladores que habían en el lugar, deciden bajar al campo base, incluida Tamara Lunger. Juan Pablo, sabiendo de sus condiciones, decide ahora seguir subiendo, esta vez con el pakistaní Ali Sadpara y su hijo Sajid, y el islandés John Snorri.

Cuando estaban bien encaminados y se encontraban en el cuello de botella, Sajid, nota que tenía fallas su regulador de oxígeno y decide volver  C3. Sería la última vez que serían vistos con vida. Al no retornar a zona segura, inmediatamente se inició un operativo de búsqueda y rescate, en el que el Ejército de Pakistán y los gobiernos de ese país, de Islandia Y Chile, hicieron todo por dar con ellos, pero finalmente el jueves 18, fueron declarados oficialmente fallecidos.

Así la historia dice que son 4 los chilenos, que han fallecido en un ochomil, cuatro soñadores, aventureros y que quisieron dejar siempre en alto el nombre de Chile en el montañismo.

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